miércoles, 6 de abril de 2016

TEXTOS Y VISIÓN DEL MUNDO

El contenido de nuestro libro gira en torno a tres temas que son explicados en cada una de sus unidades: el análisis de la obra literaria como tal (novela, cuento, poemas, obra dramática y ensayo); la relación del autor con su obra según el contexto que lo lleva a escribirla; y al lector como ese ser maravillado por el mundo que le crea o recrea el narrador o el poeta en un contexto determinado y con el cual se identifica.


UNIDAD 1  EL TEXTO COMO MANIFESTACIÓN CREATIVA Y COMUNICATIVA DEL SER HUMANO
Así, en la primera unidad ser muestra cómo hacer el análisis de una obra de ficción narrativa según la  siguiente síntesis:
ANÁLISIS DE UNA OBRA DE FICCIÓN NARRATIVA
ESTRUCTURA DEL TEXTO
               1° Inicio situación inicial                                           3° Clímax o reacción
               2° Desarrollo o situación desencadenante           4° Solución o desenlace

NARRADOR O VOZ NARRATIVA
Omnisciente  

"Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el
carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia. Lo
quería mucho, sin embargo, a veces con un ligero estremecimiento
cuando volviendo de noche juntos por la calle, echaba una furtiva
mirada a la alta estatura de Jordán, mudo desde hacía una hora. El,
por su parte, la amaba profundamente, sin darlo a conocer."

HORACIO QUIROGA, Cuentos.


Narrador protagonista

"Toda la culpa de mis desgracias la tiene la Chole. Apolonio es inocente, digan lo que digan. Lo que pasa es que nadie lo comprende. Si de vez en cuando me pegaba era porque yo lo hacía desesperar y no porque fuera mala persona. Él siempre me quiso. A su manera, pero me quiso. Nadie me va a convencer de que no. Si tanto hizo para que aceptara a su amante, era porque me quería."
LAURA ESQUIVEL, Para Leer de Boleto en el Metro.

Narrador testigo 

ACUERDATE

" ACUÉRDATE de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquel que dirigía las pastorelas y que murió recitando el "rezonga, ángel maldito" cuando la época de la influencia. De esto hace ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le decíamos el Abuelo por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían la Arremangada, y la otra, que era retealta y que tenía los ojos zarcos; y que hasta se decía que ni era suya y que por más señas estaba enferma del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba su ataque de hipo, que parecía como si se estuviera riendo y llorando a la vez, hasta que la sacaban afuera y le daban tantita agua con azúcar y entonces se calmaba. Ésa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino de linaza de los Teódulos."
JUAN RULFO, El llano en llamas.  


 Narrador en segunda persona

"Te detuviste, con las manos sobre ese chorro líquido de plumas: el friso de Xochicalco se una sola serpiente, un círculo de serpientes, sin principio ni fin, una serpiente con plumas, una serpiente en vuelo, con varias cabezas y varias fauces. Te alejaste, caminaste alrededor de la pirámide, volviste a acercarte al friso, lo tocaste, te recargaste con los brazos abiertos sobre los bajorrelieves de Quetzalcóatl, ese talud que es una sola e interminable serpiente trenzada sobre sí misma, en sus metamorfosis y prolongaciones –todas provocadas por la presencia de los hombres, las bestias, las aves y los árboles que parecen despertar el apetito de la lengua bífida. Todo, a lo largo del friso, está contenido dentro de las contracciones de piedra de la serpiente emplumada. Los dignatarios sentados, en sus meandros, con los duros collares sobre el pecho y los penachos de estela dura en las cabezas. Las ceibas truncas. Los glifos de la palabra humana. Los jaguares y los conejos. Las águilas de granito carcomido."
CARLOS FUENTES, CAmbio de Piel.


CLASIFICACIÓN DE PERSONAJES

                     POR SU GRADO DE ACCCIÓN
         Principal                                                        Secundario                                          Incidental

                     POR SU COMPLEJIDAD
         Plano                                                                                                                        Redondo


CRONOTOPO
                      ESPACIO
          Físico                                                                                              Psicológico


                      TIEMPO

                        SEGÚN LA ORGANIZACIÓN DE LOS HECHOS NARRADOS
                Lineal                                                                                             Saltos temporales

                         TIEMPOS REPRESENTADOS EN EL RELATO
               Tiempo interno                                                                             Tiempo externo


ANÁLISIS DE UNA OBRA LÍRICA
En relación al análisis de los poemas lo primero que debemos obtener es el metro o número de sílabas poéticas que tiene cada verso. Para ello debemos tomar en cuentas las recomendaciones que aparecen en la parte inferior derecha de la página 5 de nuestro material impreso (guía).
Conocer el número de sílabas poéticas que tiene cada verso es importante porque nos permite clasificar los versos como versos de menor o versos de arte mayor. Nuestro material nos señala que los primeros son aquellos que constan de ocho sílabas hacia abajo. Y los segundos son los que tienen de nueve sílabas en adelante.
Una vez que sabemos si nuestros versos son de arte menor o arte mayor, también podemos determinar si la letra del abecedario que vamos a asignar al esquema de la rima es mayúscula o minúscula. Así, si son de arte menor se le asigna minúscula y si son de arte mayor mayúscula.
 Maquillaje a granel usaba a diario            A
y vendía la piel a precio caro                      A
de las ocho a las diez en una esquina       B
era joven y fiel, era rosa y espina;             B
y se llamaba, no sé, nunca lo supe             C
nunca le pregunté, nunca dispuse             C
de su tiempo y su piel, era un mocoso     D
y tan solo le miré de pozo en pozo.           D
ESQUEMA DE LA RIMA:   AABBCCDD
No olviden que existe rima asonante (al final del verso sólo coinciden vocales) y rima consonante (el final del versos que riman es  igual). Y que ambas rimas pueden aparecer combinadas como en esta estrofa de una canción –les encargo calculen el metro-.
La obtención de metro y esquema de la rima lo pueden ejercitar en el material que les proporcioné. Allí tienen versos cuya cuantificación de sílabas poéticas ya se ha realizado. Ahora les toca a ustedes decir por qué es ese el número de sílabas.
No deben olvidar que  los autores echan mano de recursos poéticos para embellecer su obra; no los pierdan de vista.

ANÁLISIS DE UNA OBRA DRAMÁTICA
La obra dramática, independientemente de su tipo (tragedia, drama o comedia) está constituida por dos estructuras: la interna y la externa.
La estructura interna tiene que ver con los actos, las escenas y las acotaciones hechas por el autor para la mejor representación de su obra. Aunque en la guía viene definido uno y otro, creo pertinente señalas que el acto debe identificarse con el cambio de atmósfera, es decir de escenario. En cuanto a las escenas podemos identificarlas con la entrada y salida de actores después de haber actuado y dicho sus parlamentos. Las acotaciones no son otra cosa que el señalamiento del autor sobre en qué momento del día, en qué lugar o circunstancia se está desarrollando tal o cual escena.
Características de la obra dramática:
1º Fue hecha para ser representada.
2º Su trama se desarrolla a partir del conflicto entre dos fuerzas (dos seres humanos, un individuo contra una colectividad o contra la naturaleza, dos familias, por decir algo).
3º La obra dramática es toda diálogo directo (los personajes se expresan por sí mismos).
4º Los personajes van caracterizados.
5º Presenta los tres momentos de la acción: presentación, nudo (momento en que las cosas se complican) y desenlace.
Enseguida un ejemplo
Cuando se abre el telón, aparece en un extremo del
escenario un hombre amordazado en una silla. Tiene
los pies y las manos atadas. En el otro extremo, de espaldas
al hombre, una mujer ejecuta una acción. Mientras,
de un termo, se escapa el calor del café. El hombre lucha
desesperadamente por desatarse. Al fi n lo consigue.

HOMBRE.- (Acercándose muy despacio a la Mujer,
le cubre los ojos con las manos) ¿Quién soy?
MUJER.- (Sobresaltada) ¡No puede ser!
HOMBRE.- ¡Ah no? ¿Creías que nunca lo conseguiría,
eh?
MUJER.- ¡Pero si te he hecho un nudo marinero!
HOMBRE.- No esperabas que me desatara.
MUJER.- Tan pronto no.
HOMBRE.- ¿Pronto? Llevo ahí mucho tiempo.
MUJER.- No el suficiente.
HOMBRE.- ¿Te he sorprendido eh?

EL ENSAYO
El ensayo es un género literario donde el autor expone sus ideas sobre un tema en particular buscando persuadir, sino también inquietar a sus lectores.
Elementos estructurales del ensayo: introducción, desarrollo y conclusión.
Aquí un ejemplo –es el que viene en el libro-.

LA IMAGINACION Y EL PROGRESO (10)
Escribe Luis Araquistain que "el espíritu conservador, en su forma más
desinteresada, cuando no nace de un bajo egoísmo, sino del temor a lo
desconocido e incierto, es en él fondo falta de imaginación" Ser
revolucionario o renovador es, desde este punto de vista, una consecuencia de
ser más o menos imaginativo. El conservador rechaza toda idea de cambio por
una especie de incapacidad mental para concebirla y para aceptarla. Este caso
es, naturalmente, el del conservador puro, porque la actitud del conservador
práctico, que acomoda su ideario a su utilidad y a su comodidad, tiene, sin
duda, una génesis diferente.
El tradicionalismo, el conservatismo, quedan así definidos como una simple
limitación espiritual. El tradicionalista no tiene aptitud sino para imaginar la
vida como fue. El conservador no tiene aptitud sino para imaginarla como es.
El progreso de la humanidad, por consiguiente, se cumple malgrado al tradicionalismo
y a pesar del conservadorismo.
Hace varios años que Oscar Wilde, en su original ensayo El alma humana
bajo el socialismo, dijo que "progresar es realizar utopías". Pensando
análogamente a Wilde, Luis Araquistain agrega que "sin imaginación no hay
progreso de ninguna especie". Y
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(10) Publicado en Mundial: Lima, 12 de diciembre de 1924.
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en verdad, el progreso no sería posible si la imaginación humana sufriera
derrepente un colapso.
La historia les da siempre razón a los hombres imaginativos. En la América
del Sur, por ejemplo, acabamos de conmemorar la figura y la obra de los
animadores y conductores de la revolución de la independencia. Estos
hombres nos parecen, fundadamente, geniales. ¿Pero cuál es la primera
condición de la genialidad? Es, sin duda, una poderosa facultad de
imaginación. Los libertadores fueron grandes porque fueron, ante todo,
imaginativos. Insurgieron contra la realidad limitada, contra la realidad
imperfecta de su tiempo.
Trabajaron por crear una realidad nueva. Bolívar tuvo sueños futuristas. Pensó
en una confederación de estados indo-españoles. Sin este ideal, es probable
que Bolívar no hubiese venido a combatir por nuestra independencia. La
suerte de la independencia del Perú ha dependido, por ende, en gran parte, de
la aptitud imaginativa del Libertador. Al celebrar el centenario de una victoria
de Ayacucho se celebra, realmente, el centenario de una victoria de la
imaginación. La realidad sensible, la realidad evidente, en los tiempos de la
revolución de la independencia, no era, por cierto, republicana ni nacionalista.
La benemerencia de los libertadores consiste en haber visto una realidad
potencial, una realidad superior, una realidad imaginaria.
Esta es la historia de todos los grandes acontecimientos humanos. El progreso
ha sido realizado siempre por los imaginativos. La posteridad ha aceptado,
invariablemente, su obra. El conservatismo de una época, en una época
posterior, no tiene nunca más defensores o prosélitos que unos cuantos
románticos y unos cuantos extravagantes. La humanidad, con raras
excepciones, estima y estudia a los hombres de la revolución francesa mucho
más que a los de la monarquía y la feudalidad entonces abatida. Luis XVI y
María Antonieta le parecen a mucha gente, sobre todo, desgraciados. A nadie
le parecen grandes.
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De otro lado, la imaginación, generalmente, es menos libre y menos arbitraria
de lo que se supone. La pobre ha sido muy difamada y muy deformada.
Algunos la creen más o menos loca; otros la juzgan ilimitada y hasta infinita.
En realidad, la imaginación es asaz modesta. Como todas las cosas humanas,
la imaginación tiene también sus confines. En todos los hombres, en los más
geniales, como en los más idiotas, se encuentra condicionada por
circunstancias de tiempo y de espacio. El espíritu humano reacciona contra la
realidad contingente. Pero precisamente cuando reacciona contra la realidad
es cuando tal vez depende más de ella. Pugna por modificar lo que ve y lo que
siente; no lo que ignora. Luego, sólo son válidas aquellas utopías que se
podrían llamar realistas. Aquellas utopías que nacen de la entraña misma de la
realidad. Jorge Simmel escribía una vez que una sociedad colectivista se
mueve hacia ideales individualistas y que, inversamente, una sociedad
individualista se mueve hacia ideales socialistas. La filosofía hegeliana
explica la fuerza creadora del ideal como una consecuencia, al mismo tiempo,
de la resistencia y del estímulo que éste encuentra en la realidad. Podría
decirse que el hombre no prevé ni imagina sino lo que ya está germinando,
madurando, en la entraña obscura de la historia.
Los idealistas necesitan apoyarse sobre el interés concreto de una extensa y
consciente capa social. El ideal no prospera sino cuando representa un vasto
interés. Cuando adquiere, en suma, caracteres de utilidad y de comodidad.
Cuando una clase social se convierte en instrumento de su realización.
En nuestra época, en nuestra civilización, no ha habido nunca utopías
demasiado audaces. El hombre moderno ha conseguido casi predecir el
progreso. Hasta la fantasía de los novelistas ha resultado, muchas veces,
superada por la realidad en un plazo breve. La ciencia occidental ha ido más
de prisa de lo que soñó Julio Verne. Otro tanto ha acontecido en la política.
Anatole France vaticinó la revolución rusa para fines de este siglo, pocos años
antes de que esta
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revolución inaugurase un capítulo nuevo en la historia del mundo
Y justamente en la novela de Anatole France, que intentando predecir el
porvenir, formula estos agüeros, -Sur la pierre Blanche- se constata cómo la
cultura y la sabiduría no confieren ningún poder privilegiado a la
imaginación. Gallón, el personaje de un episodio de la decadencia romana
evocado por Anatole France, era un ejemplar máximo de hombre culto y sabio
de su época. Sin embargo, este hombre no percibía absolutamente la
decadencia de su civilización. El cristianismo se le antojaba una secta absurda
y estúpida. La civilización romana a su juicio no podía tramontar, no podía
perecer. Galión concebía el futuro como una mera prolongación del presente.
Nos aparece por esto, en sus discursos, lamentable y ridículamente falto de
inspiración. Era un hombre muy inteligente, muy erudito, muy refinado; pero
tenía la inmensa desgracia de no ser un hombre imaginativo. De ahí que su
actitud ante la vida fuese mediocre y conservadora.
Esta tesis sobre la imaginación, el conservatismo y el progreso, podría
conducirnos a conclusiones muy interesantes y originales. A conclusiones que
nos moverían, por ejemplo, a no clasificar más a los hombres como
revolucionarios y conservadores sino como imaginativos y sin imaginación.
Distinguiéndolos así, cometeríamos tal vez la injusticia de halagar demasiado
la vanidad de los revolucionarios y de ofender un poco la vanidad, al fin y al
cabo respetable, de los conservadores. Además, a las inteligencias
universitarias y metódicas, la nueva clasificación les parecería bastante
arbitraria, bastante insólita. Pero, evidentemente, resulta muy monótono
clasificar y calificar siempre a los hombres de la misma manera. Y, sobre
todo, si la humanidad no les ha encontrado todavía un nuevo nombre a los
conservadores y a los revolucionarios, es también, indudablemente, por falta
de imaginación.


UNIDAD 2    UNA MIRADA AL MUNDO A TRAVÉS DE LA LITERATURA
En esta unidad, como ya dije, se aborda al autor, su obra y las circunstancias que lo llevaron a escribirla. Pues muchos autores crean a partir de experiencias vividas o problemáticas que están afrontando. Para conocer esto, el lector está obligado a realizar dos tipos de lectura: la intrínseca y la extrínseca.
La lectura intrínseca tiene que ver con la lectura de la obra, su análisis. Esto para poder inferir lo que pudo haberlo orillado a escribirla y la circunstancias que lo motivaron.
La lectura extrínseca tiene que ver con conocer la biografía del auto, el tiempo histórico que vivió, el tipo de sociedad, sus relaciones personales y postura sobre los temas importantes de la vida.
A continuación presento un poema de Miguel Hernández que les aconsejo leer para después inferir de su biografía las circunstancias en que lo escribe:
 CANCIÓN DEL ESPOSO SOLDADO

He poblado tu vientre de amor y sementera
he prolongado el eco de sangre a que
respondo
y espero sobre el surco como el arado
espera:
he llegado hasta el fondo.

Morena de altas torrres, alta luz y ojos altos,
esposa de piel, gran trago de mi vida,         
tus pechos locos crecen hacia mi dando
saltos
de cierva concebida.

Ya me parece que eres un cristal delicado,
temo que te me rompas al mas leve tropiezo
y a reforzar tus penas con mi piel de
soldado
fuera como el cerezo.

Espejo de mi carne, sustento de mis alas,
te doy vida en la muerte que me dan y no
tomo.
Mujer, mujer te quiero cercado por las
balas,
ansiado por el plomo.

Sobre los ataúdes feroces en acecho,
sobre los mismos muertos sin remedio y sin
fosa
te quiero, y te quisiera besar con todo el
pecho
hasta en el polvo, esposa.

Cuando junto a los campos de combate te
piensa
mi frente que no enfría ni aplaca tu figura,
te acercas hacia mí como una loca inmensa
de hambrienta dentadura.

Escríbeme a la lucha, siénteme en la
trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me
espera,
y defiendo tu hijo.

Nacerá nuestro hijo con el puño cerrado,
envuelto en un clamor de victoria y
guitarras,
y dejaré a tu puerta mi vida de soldado
sin colmillos ni garra.

Es preciso matar para seguir viviendo.
Un dia iré a la sombra de tu pelo lejano,
y dormiré en la sábana de almidón y de
estruendo
cosida por tu mano.

Tus piernas implacables al parto van
derechas,
y tu implacable boca de labios indomables,
y ante mi soledad de explosiones y de
brechas
recorres un camino de besos implacables.

Para el hijo será la paz que estoy forjando.
Y al fin en océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los
besos.

Miguel Hernández Gilabert
Biografía
Miguel Hernández Gilabert, nació el 30 de Octubre de 1910, en
Orihuela. Fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura
española del siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado en la
generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la
generación anterior hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como
genial epígono de la generación del 27”.
Su niñez y adolescencia transcurren por la aireada y luminosa sierra
oriolana tras un pequeño hato de cabras. En medio de la naturaleza contempla
maravillado sus misterios: la luna y las estrellas, la lluvia, las propiedades de
diversas hierbas, los ritos de la fecundación de los animales. En 1925, a los
quince años de edad, tiene que abandonar el colegio para volver a conducir
cabras por las cercanías de Orihuela. Pero sabe embellecer esta vida monótona
con la lectura. A veces se pone escribir sencillos versos a la sombra de
un árbol realizando sus primeros experimentos poéticos. El joven
pastor va llevando a cabo un maravilloso esfuerzo de autoeducación
con libros que consigue en la biblioteca del Círculo de Bellas Artes.
Desde 1930 Miguel Hernández comienza a publicar poemas en el
semanario El Pueblo de Orihuela y el diario El Día de Alicante. Su
nombre comienza a sonar en revistas y diarios levantinos.
En 1931 realiza su primer viaje a Madrid y, al no encontrar el apoyo
que esperaba, regresa a Orihuela. En 1933 se edita su primer libro, Perito en
lunas, extraordinario ejercicio de lucha tenaz con la palabra y la sintaxis,
muestra de una invencible voluntad de estilo. Tras este esfuerzo el poeta ya está
forjado y ha logrado hacer de la lengua un instrumento maleable. En Orihuela
continúa sus intensas lecturas y sigue escribiendo poesía.
Tras este prometedor comienzo realiza su segundo viaje a Madrid para
obtener trabajo, esta vez con mejor fortuna, pues logra primero ser nombrado
colaborador en las Misiones Pedagógicas y más tarde le escoge como secretario
y redactor de la enciclopedia Los toros su director y principal redactor, José
María de Cossío que será en adelante su más ferviente entusiasta.
Se publica en la revista Cruz y Raya su auto sacramental Quién te ha
visto y quién te ve y sombra de lo que eras. Comienza a relacionarse con
grandes poetas como Alberti, Rosales, Aleixandre y Neruda.
Allí se mantiene con un empleo que le ofrece José María de Cossío
para recoger datos y redactar historias de toreros. En Madrid su
correspondencia amorosa no se interrumpe y la frecuente soledad inevitable en
la gran ciudad le hace sentir nostalgia por la paz e intimidad de su Orihuela.
Entre su círculo de amigos madrileños trata de vender algunos
números de la revista El Gallo Crisis, recién fundada por Ramón Sijé, pero
tienen que constatar que ésta no gusta a muchos de sus nuevos amigos. Neruda
se lo confiesa abiertamente.
En septiembre formaliza su noviazgo con Josefina Manresa.
Su amigo Ramón Sijé fallece en diciembre de 1935. En 1936 publica su
"Elegía" dedicada a Ramón Sijé. Se edita su libro de poemas El rayo que no cesa.
Termina su obra teatral El labrador de más aire. Se incorpora al Ejército
Popular de la República. Es nombrado Comisario de Cultura.
Al estallar la Guerra Civil, Miguel Hernández se alista en el bando
republicano. Hernández figura en el 5º Regimiento y pasa a otras unidades en
los frentes de la batalla de Teruel, Andalucía y Extremadura. En plena guerra,
logra escapar brevemente a Orihuela para casarse el 9 de marzo de 1937 con
Josefina Manresa. A los pocos días tiene que marchar al frente de Jaén. Es una
vida agitadísima de continuos viajes y actividad literaria. Todo esto y la tensión
de la guerra le ocasionan una anemia cerebral aguda que le obliga por
prescripción médica a retirarse a Cox para reponerse. Varias obritas de Teatro
en la guerra y dos libros de poemas que han quedado como testimonio vigoroso
de este momento bélico: Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939).
En otoño de 1938 muere su hijo y ello provoca una serie de poemas
que anuncia en su libro Cancionero y romancero de ausencias. Escribe el drama
Pastor de la muerte. Actúa como soldado, y como poeta, en diversos frentes
También en Abbril, el general Francisco Ronco declaró concluida la
guerra y se había terminado de imprimir en Valencia El hombre acecha. Aún
sin encuadernar, una comisión depuradora franquista, presidida por el filólogo
Joaquín de Entrambasaguas, ordenó la destrucción completa de la edición. Sin
embargo, dos ejemplares que se salvaron permitieron reeditar el libro en 1981.
Su amigo Cossío se ofreció a acoger al poeta en Tudanca, pero este decidió
volver a Orihuela. Pero en Orihuela corría mucho riesgo, por lo que decidió
irse a Sevilla pasando por Córdoba, con la intención de cruzar la frontera de
Portugal por Huelva. La policía de Salazar lo entregó a la Guardia Civil. Desde
la cárcel de Sevilla lo trasladaron al penal de la calle Torrijos en Madrid (hoy
calle del Conde de Peñalver), de donde, gracias a las gestiones que realizó Pablo
Neruda ante un cardenal, salió en libertad inesperadamente, sin ser procesado,
en septiembre de 1939. En 1939 nace su segundo hijo, Manuel Miguel. Vuelto a
Orihuela, fue delatado y detenido y ya en la prisión de la plaza del Conde de
Toreno Madrid, fue juzgado y condenado a muerte en marzo de 1940. Fue por
su paso por Huelva y Sevilla, en la prisión de Torrijos en Madrid, donde
compone las famosas "Nanas de la cebolla”.
Más tarde la condena es conmutada por la de 30 años de prisión.
En septiembre, es trasladado a la prisión de Palencia y en noviembre, al penal
de Ocaña. En 1941 es trasladado al Reformatorio de Adultos de Alicante. Se
manifiesta una grave afección pulmonar que se complica con tuberculosis.
En 1942 muere en la enfermería de la prisión alicantina y es enterrado
en el cementerio de Nuestra Señora del Remedio de Alicante. Contaba, a su
muerte, con 31 años de edad.

LA RESEÑA
La reseña es un tema que se retoma del libro De la Información al Conocimiento pero aquí ya se ejecuta en base a un texto determinado. Enseguida presento una reseña a fin de que ustedes verifiquen si los elementos que señala su guía en torno a ella se encuentran presentes.
 Lope de VEGA. La viuda valenciana, edición, introducción y notas de Teresa Ferrer Valls,
Madrid, Castalia, 2001. 307 p.

La profesora Teresa Ferrer Valls, de la Universidad de Valencia, nos ofrece en la Editorial
Castalia —garantía a la vez de seriedad científica y de accesibilidad material— esta primorosa
edición de una comedia de Lope, no de las más conocidas y reeditadas hasta ahora pero sin lugar
a dudas merecedora de la más amplia difusión. La totalidad del libro, tanto en las páginas
preliminares como en el texto propiamente dicho de la comedia y en las notas a pie de página,
ilustra los muchos e indiscutibles méritos de la editora.
En la Introducción se evocan primero, en relación directa con la obra y su tema central, las
decisivas estancias de Lope en la ciudad de Valencia, las circunstancias del estreno, en 1599 o
1600, posiblemente en el teatro de la Olivera, y de la vida de Mariana Vaca, la actriz que                                          interpretó el papel principal, así como el entorno vital de Lope cuando, veinte años después,
dedicó la comedia, en la Parte XIV de sus Obras, a la «Señora Marcia Leonarda».
Después de esta aleccionadora ambíentación histórica, que manifiesta una clara —y
merecida— simpatía de la editora por la luminosa ciudad del Turia, Teresa Ferrer inicia su
análisis de la comedia bajo el expresivo título «La viuda valenciana, o el arte de nadar y guardar
la ropa» (dicho sea de paso, esta expresión, aplicada por el propio Lope al comportamiento de su
personaje principal, le caracteriza también a él como dramaturgo sumamente hábil en el
peliagudo terreno de la preservación —entre imperativos sociales y libertades motrices— del
decoro teatral). El estudio pone de relieve los aspectos más relevantes de la obra, entre ellos los
diferentes recursos de la comicidad —por ejemplo una profusión de personajes ridículos muy
propia de la primera comedia lopesca—, pero se dedica sobre todo a la profundización del
personaje central, Leonarda, la epónima «viuda valenciana».
Renunciando desde luego explícitamente a la perspectiva de cualquier anacrónico
«feminismo», Teresa Ferrer muestra sin embargo hasta dónde funciona dicho personaje, dentro
de las fronteras de la irrealidad teatral, como el desenfadado adalid de «un punto de vista
femenino», ya que «asume, en contra de todas las conveniencias sociales, la iniciativa en la tarea
de la seducción, usurpando un papel que la sociedad asignaba al hombre». La argumentación de
la editora es a un tiempo clara, matizada, coherente y convincente. Sobre un aspecto particular
nos ha parecido sin embargo algo excesiva su interpretación, o por lo menos su formulación, y es
cuando afirma, p. 47, que Leonarda «llega al extremo de ofrecer joyas a su amante, en
compensación de sus servicios» (el subrayado es nuestro), ya que, si no entendemos mal los
versos correspondientes (II, 1411-1420), no se presenta la oferta como una retribución directa
que en el contexto aurisecular de la Comedia sería probablemente demasiado atrevida, sino como
una iniciativa de valor simbólico destinada a mostrar la sinceridad y la confianza de la dama ante
los justificados recelos del galán. Pero, este mínimo detalle no es óbice para que el estudio de la
comedia se caracterice por una ponderación crítica, un conocimiento del tema y una agudeza
analítica sumamente encomiables.
La fijación del texto de la obra nos parece digna de los mismos elogios. A partir de los
testimonios iniciales —un manuscrito anterior a la edición princeps pero ya algo deturpado, y
dicha edición de 1620 tal vez revisada por el Fénix pero a partir de copias más o menos
fidedignas—, Teresa Ferrer «limpia, fija y da esplendor» al texto de esta divertida comedia de
Lope sobre la base de los criterios filológicos generalmente imperantes en este tipo de edición, y
eligiendo acertadamente, en los casos dudosos, la variante más adecuada para aclarar la
coherencia sintáctica y semántica de la frase. Sólo, si acaso, en dos reducidas ocasiones nos
atreveríamos con la mayor prudencia a disentir de las versiones propuestas por la editora. A su
puntuación de los versos 105-107, en los que evoca Leonarda la dificultad, siendo joven y
hermosa, de seguir fiel a la memoria de su marido («Terror es que perseguida, / en esta edad,
guarde un muerto, / fe tan cierta...», preferiríamos la siguiente: «Terror es que perseguida, / en
esta edad, guarde [a] un muerto / fe tan cierta...». En otro momento aplica la editora a su texto
base una corrección de Hartzenbusch que no nos parece indispensable. El fragmento —III, v.
2137-2143— es el siguiente (está Leonarda furiosa al asistir escondida a una escena de celos entre
su amante y otra dama, y habla primero su criada Julia): «—¿No era mejor irte a casa, / que no
esperar de quien pasa / que alguno te conociera? / Fuera desto, ya anochece. / —Eso y el estar
tapada / hace que no importe nada. / —Mas [son] celos, me parece». La versión original de esta
última afirmación de Julia, así corregida aunque común al texto base y al manuscrito, es «Mas
los celos», cuando creemos que sería muy aceptable respetarla entendiendo «Más los celos». O
sea que, en opinión de la criada, más que la protección que le otorgan a Leonarda el manto y la
creciente oscuridad, lo que hace que a la dama no [le] importe nada el peligro —social— de
quedarse en la calle es el acicate de los celos. Pero minucias como éstas hay que buscarlas con                    lupa, y sólo las citamos para manifestar el interés y la atención con la cual hemos seguido a la
editora en su excelente labor de fijación textual.
Labor que armoniosamente se completa con una anotación filológica densa y esclarecedora.
Agradece con frecuencia el lector la simple aclaración de las oscuridades literales del texto, que en
demasiadas ediciones críticas no siempre merece la debida atención, y si unos pocos fragmentos le
siguen planteando algún problema será seguramente a falta de una suficiente reflexión personal al
respecto, o debido a la imposibilidad material de ampliar demasiado las notas explicativas. Las
claras informaciones de Teresa Ferrer sobre personajes históricos o mitológicos, a veces aludidos
en el texto con mucha imprecisión, no sólo son indispensables para su comprensión literal, sino
que también permiten abrir cómodas ventanas sobre diversos aspectos de la cultura aurisecular.
Bien es verdad que, en esto de las notas, siempre habrá a quien le sobren unas y le falten otras.
Por ejemplo, la larga anotación sobre «ciertos casos ejemplares de mujeres virtuosas y fieles a sus
maridos» (nota 36, a los versos 69-80) es una muy interesante ampliación erudita pero que no
aclara verdaderamente, ni siquiera señala como digno de reflexión, el último de los casos
evocados en los versos a los que se refiere. En otra ocasión (a propósito del verso 2600), cuando
se anota la palabra «puntos» empleada en el retrato burlesco de una dama fea —subgénero o
generillo de larga tradición en las letras españolas y no infrecuente en Lope (recuérdese por
ejemplo el que realiza el gracioso Tristán en El perro del hortelano)—, a la definición de
Autoridades relativa a los puntos de los naipes no estaría de más añadir, para que se entendiera el
juego verbal, la que remite a los puntos de una cicatriz que suele ser un componente básico de
este tipo de retrato. Igualmente podría no bastarle a un lector irreflexivo, para comprender la
expresión burlesca «nariz de jabón de sastre» (v. 2612), la definición detallada de dicho
jaboncillo (nota 243) pero que no puntualiza lo esencial, que es un perfil muy afilado (como más
claramente se dice en otra comedia de Lope, SÍ no vieran las mujeres: «Su nariz [...] afilada
parece / jabón de sastre»). Pero esto, aparte de que se funda en discutibles preferencias
personales, tampoco tiene verdadera importancia en comparación con la cantidad y el interés de
las informaciones de toda índole que nos proporciona la editora, y sobre todo, insistimos en ello
por no ser lo más corriente, su permanente y eficaz deseo de no dejar en la sombra ninguna de las
oscuridades literales del texto.
Introducción sesuda y pertinente, texto limpio y cómodamente asequible para un lector
moderno, anotación que concienzudamente ilumina sus puntos oscuros... Brillante labor
científica realizada en un terreno en el que es mucho más fácil para el crítico formular a posteriori
tal o cual insignificante reparo que para el editor resolver airosamente, como lo hace Teresa
Ferrer, los múltiples problemas que plantea una comedia aurisecular. Quien lo probó lo sabe.
Frédéric SERRALTA
(LEMSO, Universidad de Toulouse-Le Mirail)

UNIDAD 3   LEER PARA CONOCER Y COMPRENDER MI MUNDO
Como ya lo había mencionado, esta unidad gira en torno al lector y la manera en que las obras (poemas, novelas, cuentos, obras de teatro, ensayos) le resultan un medio de disfrute ya por el ingenio del autor, el tema que tratan o por los elementos de esa realidad con los cuales se identifican. Aquí cabe hacer un paréntesis y preguntarles: ¿qué les parecieron los cuentos?, ¿qué sentimientos les despertaron?, ¿conocen personas cuya circunstancia sea similar a la de la protagonista de los cuentos?, ¿consideran que la literatura nos presenta una realidad tan cercana a nosotros que llegamos a identificarnos con los personajes y su circunstancia?
Bueno, la repuesta corresponde a ustedes y sea cual sea, siempre será el resultado de los efectos que la obra logró causarles.
            Pero ¿cómo puedo identificarme con personajes que vivieron en otro tiempo y en un espacio diferente al mío? La respuesta es sencilla, porque la condición humana nunca cambia  y permanece vigente en toda época y en todo momento.

Finalmente, les aconsejo que revisen las características del ensayo (último tema de la unidad) y verifiquen si el ensayo de La Imaginación y el Progreso cumple con sus rasgos estructurales.